ALGO SE MUEVE EN EL CASCO ANTIGUO

Aspecto que va tomando el renovado teatro Ramos Carrión.
Ante tanta desazón social como estamos atravesando, hoy quiero ser ligeramente optimista y ver la botella medio llena, al menos en lo que respecta a la recuperación urbana y vital de nuestro Casco Antiguo.
A la cada vez más cercana conclusión de las obras del teatro Ramos Carrión y del edificio del Consejo Consultivo después de tantos años, junto con la excelente restauración que se está llevando a cabo en nuestros templos románicos con el acertado Proyecto Cultural Zamora Románica, hay que sumar la tímida iniciación, pero iniciación al fin y al cabo, de la iniciativa privada para la construcción de edificios residenciales en solares que llevaban lustros abandonados.

Nueva construcción de edificio en la plaza del maestro Haedo.
Esperemos que la utilización de los nuevos edificios públicos, con el teatro a la cabeza, sean un verdadero acicate para revitalizar la mejor zona que ofrece Zamora para residir, poniendo en su verdadero valor las calles y plazas de nuestro preciado Casco Antiguo, para que acabe provocando una verdadero “regreso” de los zamoranos a nuestra ciudad de toda la vida, en lugar de alejarnos cada vez más de ella. Ya sé que todos no cabemos allí, pero de eso a tenerlo como un desierto hay mucha diferencia.

Construcción de edificios conservando las fachadas anteriores en San Torcuato.
Siempre he dicho que primero debemos habitar la ciudad que ya tenemos construida, y luego ampliarla según las necesidades reales, no según los objetivos privados de quienes se dedican al puro negocio de la especulación. Pues la primera, además de por pura lógica, es la mejor solución según nos dicen los mejores expertos en urbanismo, y la más económica ya que evita que se incrementen los gastos municipales de los servicios públicos, tales como la recogida de basuras, alumbrado, vigilancia, mantenimiento de calles, aparcamientos subterráneos, etc., además de propiciar otras mejoras de tipo social, mucho más importantes que las puramente económicas.

Recién terminado edificio de viviendas en la calle de Moreno.
Una ciudad que apenas crece en número de habitantes tiene que ser muy escrupulosa con su urbanismo: si se construye en unas zonas, sencillamente no hay habitantes para otras. Es imposible reactivar la necesaria rehabilitación de edificios si sólo facilitamos y propiciamos la construcción en el extrarradio, por eso el Ayuntamiento debe promover ayudas e incentivos para que las tímidas iniciativas privadas que ya vemos, se vean incrementadas hasta que logremos cuanto antes un número razonable de habitantes para el centro de la ciudad.

Construcción de dos edificios en el Mirador del Troncoso.

Edificios en fase de terminación, también en el Mirador del Troncoso.
Así pues, tenemos que celebrar que se estén levantado nuevos edificios residenciales en la plaza del Maestro Haedo, en San Torcuato, otros dos en el mirador del Troncoso, y otros terminados hace tan solo algunos meses como los de la plaza de San Isidoro, calle del Riego, calle Moreno, etc. Ahora, hay que esperar que se habiten realmente pues los edificios vacíos no hacen auténtica ciudad -son solo un escaparate para el turismo- y desear que cunda el ejemplo.

Comercio recientemente abierto en la calle Ramos Carrión.
También afortunadamente, se nota un cambio de tendencia en el castigado comercio minorista de la zona, con la apertura de nuevos comercios en las calles de Ramos Carrión, Santa Clara y Sor Ignacia Idoate, y con las obras de adecuación de otro nuevo local en la Plaza de Sagasta, que sin duda con su esfuerzo personal y valentía dinamizarán la zona, tan castigada por la proliferación de las Grandes Superficies comerciales en el extrarradio.

Tienda de objetos de decoración de los años 60 en la calle Sor Ignacia Idoate.

Obras de adecuación para un nuevo local comercial en la plaza de Sagasta.
Pues eso: ánimo, ehorabuena a los emprendedores y a seguir así hasta que lo veamos totalmente recuperado. Aunque aún falta mucho por hacer, ya falta un poco menos.
Enero 2012
PINTADAS INCÍVICAS.-

Pintadas en este monolito en la carretera de Alcañices, junto a Valorio.
Antes de exponer mi preocupación por este fenómeno de las pintadas incívicas en la ciudad, tan incómodo como incontrolable, me asaltó la duda de si sería oportuno ocupar parte de nuestro tiempo a cuestiones como éstas en momentos tan difíciles para tanta gente, que habiendo perdido sus puestos de trabajo por la endiablada crisis económica, lo están pasando tan mal (2011 acabó nada menos que con 5,3 millones de parados de los cuales 13.800 están en la provincia de Zamora). Con esas cifras, desde luego, lo prioritario para todos los políticos debe ser intentar resolver esta grave situación, que en parte ellos mismos han creado por el mal uso de los recursos económicos con tanto despilfarro y desvarío, pero también y sobre todo, debida a esos complicados conceptos económicos que llaman Deuda soberana, Primas de riesgo, Agencias de calificación, etc., que no sé muy bien -ni me interesa saber- lo que son, con los que los mercados están convirtiendo a los gobiernos en auténticas marionetas y a los ciudadanos en auténticos paganos de una crisis que desde luego nosostros no hemos creado.
Pero lo que sí tengo claro, es que los políticos locales no deben dejar de atender y solucionar problemas como los que hoy expongo -que siendo sin duda, menores-, no dejan de tener su importancia para intentar al menos hacernos la vida lo más agradable posible en nuestras ciudades.

Pintadas gamberras que destrozan el aspecto de este mirador al Duero.
Por lo tanto, sin olvidarnos de lo pricipal, cada uno debemos seguir con nuestras inquietudes, aportando nuestro grano de arena para procurar hacer que el mundo en el que vivimos, sea un lugar mejor. Así que vamos a ello:
Si hace dos artículos describía las molestias que provoca la publicidad en papel colocada por todos los rincones, hoy quiero alertar sobre el problema de las pintadas incívicas, causado en su mayor parte por los jóvenes. Algo que inunda nuestra ciudad como también sucede en otras, aunque también hay que decirlo, no en todas se produce con la misma intensidad, por lo que nuestro Ayuntamiento debería dedicarle algún tiempo para ver como han conseguido resolverlo en otros municipios.

Pabellón deportivo del Instituto Maestro Haedo.
¿Podemos tolerar que este edificio, situado en el centro de la ciudad esté asi?
Mi propuesta es la siguiente:
Sin duda, la primera solución debemos buscarla en la educación. Algo está fallando cuando no sabemos enseñar a nuestros jóvenes que la ciudad nos pertenece a todos y tenemos que cuidarla y mantenerla en las mejores condiciones, con el máximo respeto hacia nosotros mismos primero, y luego hacia los demás. Pero ésta es una cuestión que necesita su tiempo y que deberían tener muy presente en los colegios.
Luego le toca el turno a los servicios municipales, que deben atajar este problema con prontitud, evitando que las pintadas permanezcan durante meses y años ensuciando nuestras fachadas, señales, mobiliario y hasta algunos monumentos, pues ni las iglesias románicas se libran de ellas. Después, como se merecen quienes no saben o no quieren hacer un uso correcto del bien común, llegará el momento de aplicar las sanciones correspondientes, mediante trabajos sociales y/o económicas, para educarnos a todos en el respeto a la ciudad.
A la vez, deben facilitarse lugares para que aquellos que tengan afición al arte urbano (no a las pintadas) puedan ejercerlo sin molestar. Siempre habrá tapias, medianerías y otros lugares idóneos donde puedan crear sus graffitis, mejorando incluso zonas urbanas de difícil solución.

Pilastras del puente de Los Tres Árboles.
Aquí podrían pintarse graffitis de motivos vegetales para acabar con esta lamentable situación.
En otros casos, lo mejor es tomar la decisión de pintar murales mediante concursos o encargos, pues está comprobado que cuando se hacen estos murales, acaban siendo respetados también por los “amigos” de las pintadas, como podemos comprobar en algún comercio de Santa Clara.

Una de las numerosas fachadas llena de pintadas.
Que se deben eliminar cuanto antes para impedir que se salgan con la suya.
En fin, que fórmulas existen y expertos seguro que también los hay que saben como acabar con este problema. Lo primero que tenemos que hacer es reconocerlo, no mirar para otro lado y ponernos manos a la obra hasta conseguir erradicarlo. La tarea no es fácil, pero no por eso hay que dejar que el gamberrismo nos gane la batalla.
Enero 2012
CRIMENES URBANÍSTICOS.-
Uno

Calle de Sta. Clara a la altura de Fernández Duro, en los años 50.

El mismo lugar de la calle de Santa Clara en la actualidad.
Uno de los mayores atentados urbanísticos que ha sufrido Zamora.
Faltan pocos días para la Navidad y nada más lejano a mis deseos que entrar en ningún tipo de batallas en estos días. ¡Tan sagrado y lleno de gracia es este tiempo! nos dice William Shakespeare en Hamlet, por eso, además de desearos Felices Fiestas, voy a recomendaros un excelente regalo, sobre todo para aquellas personas que estéis más interesadas en profundizar en estos temas de urbanismo. Se trata del libro “Manual de Crimes Urbanísticos” del arquitecto portugués Luis F. Rodrigues, que aunque está escrito en su idioma y se ocupa lógicamente de Portugal, lo que analiza y describe es totalmente trasladable (aumentados sus efectos con toda seguridad) al nuestro, pudiendo entender su contenido con relativa facilidad. Ojalá algún día dispongamos de una edición traducida al castellano del mismo.
Ilustro este post con fotografías del estado anterior y actual de seis lugares; Son sólo algunos ejemplos de los numerosos crimenes urbanísticos cometidos en nuestra ciudad, que ponen de manifiesto el perverso efecto que han producido el mal planeamiento, la falta de respeto y la especulación. Ese "progreso", que algunos han utilizado para argumentar su justificación es algo muy diferente, que no debe conllevar precisamente la destrucción y descaracterización de la ciudad.
Estos cambios son de hace algunos años, no demasiados; Si los muestro ahora no es para pedir cuentas a sus responsables, que quizás ya no estén, sino porque es bueno aprender la lección que nos enseña nuestro pasado más reciente para evitar males parecidos en el futuro: En algunos casos vimos como desaparecían edificios de nuestro patrimonio artístico, como el Hospital de Sotelo o la iglesia del convento de las Marinas que albergaba el Museo, en Santa Clara; En otros, cómo ocurría otro tanto con edificios de notable interés individual o ambiental, que sin duda hoy estarían catalogados y sería impensable su demolición, como es el caso de los chalés de Príncipe de Asturias. En otros, el crímen consistió en devaluar el entorno permitiendo nuevos edificios inapropiados por su tamaño y tipología como los de la calle de Santa Clara o la plaza de Santiago. Y en otros finalmente, lo que se hizo fue alterar de forma sustancial la escala de un urbanismo ejemplar, como era el que tenía el entorno de la entonces Universidad Laboral, con la exagerada volumetría levantada en el polígono de las Viñas.
Sin casos tan lamentables como estos, nuestra ciudad podría haber llegado a merecer sin duda el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad, como lo han merecido otras ciudades españolas. Algo que hubiese venido de perlas para nuestra débil economía, en vez de tanta política publicitaria turística. Ahora, aprendida la lección, nos toca conservar bien el legado que hemos heredado, como el excelente trabajo que se está haciendo con el Programa Cultural "Zamora Románica", recuperar en lo posible aquellos elementos injustamente perdidos (las torres del puente de Piedra y del Ayuntamiento Viejo, por ejemplo) y evitar cometer más atrocidades. Lecciones, que el libro citado nos enseña muy bien.
Dos

Plaza y calle de Santiago con la calle del Riego al fondo (años 40)

Situación actual de las calle de Santiago y El Riego.
Incomprensibles edificios levantados en pleno casco histórico.
Tres

Casa de los Ramos, en la actual plaza de la Marina, derribada hacia 1980.
Otra víctima de la especulación y la falta de interés por nuestro patrimonio.

El mismo lugar con los edificios actuales. ¡Una auténtica pérdida!.
Os traduzco la presentación del libro, pidiendo disculpas de antemano por si hay algún error, pues no es un idioma que domine:
"Luis
F. Rodrigues, especialista en urbanismo, expone, en un lenguaje suficientemente claro y preciso -huyendo con inteligencia del peligroso enfado técnico al que el tema podría conducir- las principales causas de la desorganización, descaracterización, degradación y pérdida de calidad de nuestras ciudades. Como bien señala el autor “no es necesario recorrer Portugal de norte a sur para apercibir que algo equivocado se ha hecho (y se sigue haciendo) por la forma en que construimos nuestras ciudades: edificios que descaracterizan el paisaje, congestionando calles y dificultando la circulación, ausencia de espacios verdes y de esparcimiento, etc. son algunos de los muchos problemas detectados por los ciudadanos”. Manual de Crimes Urbanísticos (Manual de Crimenes Urbanísticos) es un libro esencial para comprender como ha sido posible llegar a esta situación, casi insostenible, para la cual han contribuido la constante violación de las reglas básicas del planeamiento urbano, los negocios inmobiliarios, el avance arrollador de los centros comerciales, el despotismo irracional y los intereses privados. Una obra notable, que se convierte en un magnífico ejercicio de ciudadanía, en la medida en que no se limita a diagnosticar el problema, si no que también propone soluciones. Y no concluye sin hacer un llamamiento a nuestra responsabilidad para cambiar este actual estado de las cosas. Para que cada vez un mayor número de portugueses (y españoles, añado yo) que reside en las ciudades deje de ser víctima del negocio y del abuso de algunos".
Cuatro

Barriada de Asturias con la Universidad Laboral como protagonista (años 60).
Antes de levantar el inapropiado Polígono de las Viñas en sus alrededores.
Un planeamiento totalmente inadecuado ha permitido desfigurar este entorno.
Cinco

Aspecto del colegio Corazón de Jesús, en la actual calle Príncipe de Asturias (años 50)

En este caso, el negocio de la enseñanza se llevó por delante el anterior edificio.
Sólo queda el vallado, como mudo testigo de lo que en otro tiempo fue este colegio.
Y la presentación del libro, también en portugués, para los que conozcan este idioma:
“Luís F. Rodrigues, especialista em urbanismo, expõe, numa linguagem assaz clara e precisa - escapando sabiamente ao perigoso enfado técnico que o tema poderia transportar -, as principais causas de desorganização, descaracterização, degradação e desqualificação das nossas cidades. Como bem nota o autor «não é necessário percorrer Portugal de norte a sul para perceber que algo de errado se passou (e ainda passa) na forma como construímos as nossas cidades: edifícios que descaracterizam a paisagem, congestionamentos viários e dificuldades de circulação, ausência de espaços verdes e de lazer, etc., são alguns dos muitos problemas detectados pelos cidadãos». Manual de Crimes Urbanísticos é um livro essencial para se compreender como foi possível chegarmos a esta situação quase insustentável, para a qual contribuiu a constante violação das regras básicas de planeamento urbano, os negócios imobiliários, o avanço arrepiante dos centros comerciais, o despesismo irracional e os interesses privados. Uma obra notável que se traduz num magnífico exercício de cidadania, na medida em que não se limita a diagnosticar a doença, como também propõe a panaceia. E não termina sem fazer um chamamento à nossa responsabilidade para mudar o actual estado de coisas. Para que o cada vez maior número de portugueses que reside em cidades deixe de ser vítima da ganância e do abuso de alguns.”
Seis

Chalés de la calle Príncipe de Asturias en los años 30. Hoy todos demolidos.

La especulación acabó con la mejor Avenida que tenía Zamora.
Ahora agobiada por enormes bloques sin personalidad.
Diciembre 2011