zamoraenverde

Trece meses después

       Han pasado ya trece meses desde que escribí el último post "Despedida sin cierre", y desde entonces algunas cosas importantes han pasado en la ciudad, como la conclusión de la autovía Zamora Benavente o llegada del AVE. Pero sobre todo, el cambio de  gobierno en el Ayuntamiento, pasando de manos del PP con su mayoría absoluta a un gobierno de coalición Izquierda Unida - PSOE, recibiendo así el PP un castigo inesperado por estos lares, debido sobre todo a la pésima gestión llevada a cabo en contra de los intereses de los ciudadanos, un resultado merecido en mi humilde opinión, pues apenas contaron con la participación ciudadana, y la ciudad está peor aún que cuando llegaron: más despoblada, peor cuidada, sin apenas trabajo para la juventud, una demografía envejecida, y en lo urbano, con un casco antiguo cada vez más deshabitado con numerosos edificios, viviendas y locales vacíos, un PGOU descabellado, sin resolver el Museo de Lobo, el Parque de Bomberos, la sede de la Policía Municipal, o el desastre del fallido Centro de Congresos, por mencionar solo algunas promesas pendientes.


Cuesta de San Cipriano, con pintadas permanentes.


       Por eso, los ciudadanos hemos puesto todas nuestras esperanzas en la nueva corporación, aunque conscientes de las dificultades económicas por las que atravesamos, dificultades que impedirán llevar a cabo muchos de los proyectos que se necesitan, pero confiados en que de ese cambio tan radical surja una gestión participativa, transparente, honesta, respetuosa y decidida, para corregir todos los desmanes que se han producido en las últimas décadas.


El Puente de Piedra, necesitado de una restauración y recuperación urgente.


      Hace unos pocos meses hemos tenido la pésima noticia de la negativa de la Junta de Castilla y León para declarar Bien de Interés Cultural el Puente de Piedra. Decisión nefasta para nuestra ciudad, en la que hubo un injusto e incomprensible voto decisivo en contra, el de Rosa Valdeón, negándole así a Zamora lo que ella mismo había pedido cuando era alcaldesa. Por lo tanto, ni expediente de Bien de Interés Cultural ni partida en los presupuestos de 2016 destinada a la consolidación y restauración urgente del Puente de Piedra. Ver para creer.

    La nueva corporación a empezado a andar, y es cierto que ya se ven otras maneras de hacer las cosas, también es cierto que con más voluntad que medios, pero eso no debe servir como justificación; Hay que sacar fuerzas de flaquezas para centrarse en los problemas más acuciantes y no dejar pasar el tiempo, pues cuatro años vuelan pronto, y los ciudadanos no entenderíamos que las cosas continuaran más o menos igual al final del mandato.

    Hay mucho por hacer, y no todo lo que se necesita requiere altos presupuestos: me refiero a un cambio de actitudes, de la forma de ejercer la gestión de las diferentes concejalías, corrigiendo problemas enquistados como la actualización de los planes urbanísticos, la gestión del arbolado, parques y jardines, solucionar la caótica recogida de residuos urbanos, limpieza de calles, paseos y edificios, conseguir un plan urgente para revitalizar el casco antiguo, el Mercado de Abastos, el agujero de la Universidad Laboral, el Museo de Baltasar Lobo, promocionar el pequeño comercio con ayudas, proceder a una revisión total de la movilidad urbana, aparcamientos, aceras, terrazas, pasos de peatones, retirando el equipamiento inútil que no sirve más que para estorbar y afear, etc. etc. como ya he ido describiendo en los diferentes artículos publicados. 


Casa del Guarda en el bosque de Valorio, que sigue sufriendo maltrato institucional.


       Por eso, y sin querer ser reiterativo, aunque no queda más remedio pues muchos asuntos parece que siguen enquistados, voy a continuar "denunciando" con mi mejor intención, todo aquello que considero debe ser corregido, con la premisa principal de que no requiera grandes partidas presupuestarias. Aportando mi grano de arena desde este blog, para que Zamora vuelva a recuperar la ilusión, mejorando la vida de todos sus ciudadanos, sin olvidar el deseo de que regresen todos aquellos que se han visto obligados a emigrar en contra de su voluntad.

      Como nos relata García Márquez en su magnífica novela "El amor en los tiempos del cólera", refiriéndose a una ciudad colombiana, donde se desarrolla la novela:

      "El doctor Juvenal Urbino queria sanear el lugar, queria que hicieran el matadero en otra parte, que construyeran un mercado cubierto con cupulas de vitrales como el que habia conocido en las antiguas boquerias de Barcelona, donde las provisiones eran tan rozagantes y limpias que daba lástima comérselas. Pero aún los más complacientes de sus amigos notables se compadecían de su pasión ilusoria. Asi eran: se pasaban la vida proclamando el orgullo de su origen, los méritos históricos de la ciudad, el precio de sus reliquias, su heroismo y su belleza, pero eran ciegos a la carcoma de los años. El doctor Juvenal Urbino, en cambio, le tenia bastante amor para verla con los ojos de la verdad".


                                                   Febrero 2016 

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