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Blog sobre urbanismo, paisaje, naturaleza, y otras cuestiones municipales relativas a Zamora (España).

La destrucción del paisaje

Escrito por zamoraenverde 12-08-2014 en Paisaje. Comentarios (0)

Altea (Alicante)


Como estoy totalmente de acuerdo, y además por mucho que quisiera, nunca llegaría a expresarlo tan bien como lo hace Juan Goytisolo, he decidido insertar su artículo íntegramente, publicado en El País el pasado día 10 de agosto:

"Para quien haya conocido la costa mediterránea española de hace medio siglo viajar hoy día por ella es presenciar una feria de horrores y un involuntario ejercicio de masoquismo. ¿Qué queda de las playas cercanas a la audaz incursión marítima de Peñíscola, de la orografía rocosa de Altea, de la suave manga de arena del mar Menor de Murcia?

Recuerdo mis visitas a ésta cuando el único edificio existente en ella era un pequeño pabellón de recreo situado junto a la gola y los pescadores sólo podían acceder a la zona de mayor riqueza piscícola una vez al año, en el día fijado por el cacique de aquel impoluto lago que imitaba a Franco con traje y gorra blancos, erguido en la cubierta de su pequeño yate.

La necesaria transformación de nuestras anticuadas estructuras económicas a fin de procurar una vida digna a sus habitantes se llevó a cabo con disparatada premura. El culto al hormigón y al dinero fácil unido a la falta de planes de desarrollo sostenible adaptados a la configuración del paisaje y a la incultura de los promotores y de la clase política asociada a ellos cuajaron en un agobiador panorama de ladrillo y una grotesca ostentación de nuevo rico. Se quemaron las etapas en una feroz arrebatiña de licencias de construcción dejando tras sí un erial de apartamentos vacíos y un horizonte de vacuidad desolada.

El efecto perverso de la machacona publicidad a toda página de una foto con la leyenda “Descubre la playa más solitaria del mundo” propició la invasión de esta por un tropel de curiosos ávidos de soledad. En vez de salvar lo que debía ser preservado en armonía con el progreso y bienestar de la población se destrozó el ámbito que la sustentaba con un fervor y denuedo dignos de mejor causa. La estrechez de miras, el señuelo del provecho inmediato, la perspectiva ilusoria de una prosperidad ininterrumpida acabaron con una España que debía cambiar pero no del modo insensato en el que se efectuó.

Hermosos pueblos de Andalucía, configurados con la delicada imbricación de las aldeas bereberes del Atlas, cedieron el paso al desastre urbanístico de Mijar o Mojácar con sus casas encaramadas unas sobre otras a fin de avistar el mar garantizado por los promotores en un amazacotado conjunto falto de gracia que alcanza las proporciones de una pertinaz pesadilla o espectacular adefesio.

Eramos pobres, nos soñamos ricos y al despertar del sueño descubrimos que somos pobres de nuevo y, como hace medio siglo, tenemos que buscarnos no ya los garbanzos sino el menú de los fast-food fuera de nuestras fronteras. A la autosatisfacción chovinista de los años de vacas gordas ha sucedido el desengaño y amargura provocados por la falta de futuro y el naufragio de nuestras previsiones y anhelos. Ni siquiera nos queda el refugio de volver al claustro materno de unos pueblos devastados por la barbarie inmobiliaria. Los parques naturales que sobreviven en las proximidades de la costa andaluza, de La Almoraina a Cabo de Gata, perduran de forma precaria. Los planes faraónicos permanecen al acecho de nuevas presas. Alcornocales, pinares y otros bosques centenarios corren el riesgo de ser barridos por un monstruo como el del hotel de Carboneras, un golf resort de 18 hoyos o un coto de caza para jeques del Golfo. (¿Para qué ir a masacrar elefantes a África si podemos traernos unos cuantos ejemplares a la Península y disparar heroicamente a su manso testuz en un cómodo safari sin correr el riesgo de una caída y rotura de cadera?). La prepotencia de los saqueadores campa a sus anchas y son recibidos como reyes por nuestros políticos (Barcelona y Madrid emularon noblemente en rendir tributo al Gran Casino de Las Vegas, el filántropo Adelson).

Lo elaborado pacientemente por nuestros agricultores y artesanos —los bancales cuidadosamente escalonados de la costa alicantina, las bellas alquerías almerienses— ha sido víctima del atropello por una seudomodernidad sin contenido estético alguno. Nada o casi nada del nuevo panorama arquitectónico de la oxidada Marca España está hecho para durar sino como ejemplo de estropicio y absurda grandilocuencia: Ciudades de las Artes sin arte y de las Ciencias sin ciencia, convertidas en una concha vacía como el cráneo del cerebro que las concibió. 

Las generaciones venideras juzgarán como corresponde la codicia de unos y prepotencia de otros en su miope concepción de un progreso que se ha desvanecido como un espejismo a costa de la destrucción de un paisaje que permanece vivo en la memoria de los viejos pero que ya no se recuperará jamás".



Enormes bloques agobiando a la antigua ermita de Nª Señora de la Peña de Francia, en Zamora.


Agosto 2014




Cada vez nos dejan menos plazas de aparcamiento

Escrito por zamoraenverde 01-07-2014 en aparcamientos. Comentarios (0)

Uno de los problemas que tiene el centro de Zamora es la escasez de plazas de aparcamiento en superficie; pues bien, cada vez que hacen una obra, renovación o cambio en alguna calle nos van reduciendo el número de plazas, con lo que el problema se va agravando cada vez más. 

Después de echar a los ciudadanos de vivir en el centro (que se encuentra dramáticamente despoblado) hacia la periferia o pueblos cercanos, lo que implica la necesidad de tener que utilizar el coche para realizar cualquier actividad en la ciudad, no se entiende como puede estar tan mal organizado el tráfico y las zonas de aparcamientos tan necesarias a nivel de calle; y no me refiero a las estrechas calles del casco antiguo, sino al ensanche. 

La ciudad es de todos, pero cada vez se privatiza más su utilización, creando desigualdad e incomodidad para el resto de ciudadanos. Algunos casos son totalmente necesarios, como entradas a garajes, usos sanitarios, paradas de autobuses, edificios públicos, etc. pero en otros casos hay que valorar muy bien cada situación para intentar mejorar el uso común y compartido.

Motivos de reducción de plazas de aparcamiento para todos los usuarios:

1.- Modificar calles de sentido único por doble sentido, como la recientemente realizada en Príncipe de Asturias, habiendo perdido más de 120 plazas sin ninguna necesidad, a no ser la de favorecer el uso del aparcamiento subterráneo del Clínico, en contra de la opinión de los ciudadanos:

“La plataforma de Príncipe de Asturias quiere un solo sentido para la calle

El promotor de 6.000 firmas para recuperar las 120 plazas eliminadas en la vía se siente «engañado» por los populares” (La Opinión 25 de junio 2014)

Eliminación de plazas en los dos lados de Príncipe de Asturias por crear doble sentido sin ninguna necesidad.

2.- Excesivas plazas reservadas para Taxis, que se ven desocupadas la mayor parte del día (y por supuesto, de la noche).

Nueva parada de Taxis en Las Tres Cruces, tras asfaltar los adoquines.


Plazas ocupadas por contenedores en Cardenal Cisneros.


Plazas ocupadas por terrazas de verano y contenedores en Lope de Vega


Nueva zona de carga y descarga en Las Tres Cruces


Tramo de la calle Amargura con dos carriles y sin plazas de aparcamiento, aunque con coches y camiones aparcados.


Cruce retrasado en Pablo Morillo, lo que provoca molestias para los peatones, pérdida de plazas y mal aparcamientos.


Peatonalización excesiva por culpa de una falsa justificación debida a la construcción de algunos aparcamientos subterráneos como es el caso del realizado en Reyes Católicos, una calle donde se puede aparcar a ambos lados en toda su longitud excepto en el tramo del nuevo Aparcamiento. 

Eliminación de plazas en superficie por la construcción de parking subterráneo en Reyes Católicos.


Plaza de las Milicias sin ordenar.


Nueva zona de aparcamiento reservado para minusválidos en Las Tres Cruces (vacío).


Un problema muy serio, que hemos sufrido intensamente durante las pasadas fiestas de San Pedro, cuando ha sido misión imposible encontrar aparcamiento ni siquiera en los parking subterráneos.

Por todo lo expuesto, considero que se debería hacer un replanteamiento profundo tanto del tráfico rodado como de las plazas de aparcamiento de toda la ciudad, para intentar corregir, mejorar y minimizar casos como los señalados. 

Modelo de organización de cruce, elaborado por Arquitecture Lab


                                          Julio 2014


Regeneración urbana para Zamora

Escrito por zamoraenverde 06-06-2014 en Urbanismo. Comentarios (0)




      Tras los desmanes y desastres acaecidos en la mayoría de ciudades españolas -también en Zamora- en las últimas décadas, que se han llevado por delante parte del tejido y la vida de los centros y barrios urbanos, el comercio minorista, los mercados, plazas, paseos y jardines, la forma de vida tradicional, etc. etc., mediante una expansión tan irracional como especulativa que no ha hecho más que crear enormes problemas de circulación y aparcamiento, además de encarecer el coste de mantenimiento, como he puesto de manifiesto a lo largo de los 5 años que lleva ya este blog, ha llegado el tiempo de pararnos a reflexionar y empezar una nueva era centrada en la regeneración urbana integral.

      Para ello, como no soy experto en la cuestión, voy a permitirme recomendaros que leáis el siguiente artículo escrito por María Toro, arquitecta del Ministerio de Cultura (España) para que nos vayamos poniendo las pilas también en Zamora.

¿Qué es la Regeneración Urbana Integral?

Por María Toro Martínez  [@estudioatope] — Martes, 8 de octubre de 2013 

      “El término Regeneración Urbana Integral se define como tal en la Declaración de Toledo de 2010 como la consecución de un desarrollo urbano más inteligente, sostenible y socialmente inclusivo”. Dicha Declaración nace de un encuentro entre diferentes responsables ministeriales en materia de Desarrollo Urbano de la Unión Europea, donde queda patente que tras la burbuja inmobiliaria y el consecuente contexto socioeconómico en el que nos encontramos, son las ciudades existentes las que han de asumir nuevos modelos de desarrollo para abordar la regeneración de sus barrios desde una perspectiva integrada. Esto significa que no sólo se tendrán en cuenta aspectos urbanísticos y arquitectónicos, sino que tendrán la misma importancia y se trabajarán al mismo nivel otros muchos como los sociales, culturales, medioambientales y económicos.

      Bruno Latour expone que no se conocen objetos que existan simplemente como objetos acabados, sin formar parte de una vida colectiva. Este concepto se puede trasladar a la Regeneración Urbana Integral, ya que la ciudad no puede entenderse como la suma de elementos aislados (edificio, calle, vegetación,…), sino que son las personas y el contexto las que dan sentido a este soporte físico. Todo esto, tejido y entrelazado, es lo que conforma la ciudad.

      Actualmente, son numerosos los colectivos (tanto arquitectos como otras disciplinas) que, conscientes de la importancia de englobar todas las dimensiones anteriormente mencionadas, están trabajando en procesos colaborativos y participativos para la rehabilitación de zonas deterioradas y/o desfavorecidas. Uno de los ejemplos pioneros sobre regeneración urbana integral, es el Barrio de la Mina en Sant Adriá del Besós (Barcelona). Este barrio fue uno de los polígonos construidos entre 1960 y 1970 para realojar los núcleos chabolistas creados por los inmigrantes llegados durante el desarrollismo franquista. Desde su creación estuvo gravemente desurbanizado y desequipado, sumiéndose poco a poco en un proceso de degradación que lo transformó en un foco de delincuencia y marginalidad. A partir de los años 80 hubo sucesivos intentos de hacer frente a estos problemas, pero sin un objetivo coherente ni en el ámbito social ni en el urbanístico. Uno de estos intentos consistió en intentar rehabilitar el barrio mediante la introducción de nuevos equipamientos, como el centro cívico La Mina (Enric Miralles y Carme Pinós). Ésta, como otras, resultó ser una operación puntual basada en consideraciones meramente arquitectónicas y estéticas, ajenas a la problemática social del barrio. Además, estos edificios suelen atraer grandes masas de gente en espacios de tiempo relativamente breves, así que para que funcionen es fundamental encontrar otros usos mínimamente proporcionados para que puedan aportar gente a otras horas del día y  sostener los usos intensivos.

      Es el proceso iniciado en 1996 para la puesta en marcha del Fórum de las Culturas de Barcelona 2004, el que favorece la transformación integral del barrio al incluirlo dentro de su plan de acción. A diferencia de anteriores intervenciones, esta vez se tratan de forma conjunta las dimensiones social, urbanística y ambiental, de tal forma que la marginalidad es gestionada desde todas ellas:

      Marginalidad espacial: poca conectividad del barrio con su entorno. // Se intenta fomentar esta conexión trabajando tanto las continuidades viarias como potenciando usos que generen movimiento e intercambio. Esta estrategia está íntimamente relacionada con lo expuesto por Jane Jacobs (1961) acerca de salvar o mejorar conjuntos: “el objetivo debería ser coger esos conjuntos, esas manchas sobre la ciudad, trenzarlas sobre el tejido urbano, y en ese proceso reforzar el tejido que lo rodea”.

      Marginalidad dotacional local: déficit de servicios y dotaciones que únicamente cubrían las necesidades del sector. Mediante la inclusión de equipamientos al servicio de toda la ciudad (biblioteca y universidad), se favorecen los flujos urbanos entre distintas áreas. También se generó un espacio público cualificado para que los vecinos sintieran de nuevo el barrio como suyo y se reapropiaran de estos espacios.

       Marginalidad social y económica: alto nivel de pobreza y exclusión, desarrollo económico débil y alto nivel de desempleo ligado al fracaso escolar.  El objetivo fue generar una economía diversificada, local e integrada en el contexto del barrio. Se promovió en todo momento el contacto entre todos los agentes que participan en el acto de hacer ciudad, especialmente con los vecinos, que desconfiaban de cualquier acto que proviniera de la administración.

      En España, y durante mucho tiempo, tanto arquitectos como instituciones se han olvidado de una parte fundamental de la arquitectura: las personas. En esta nueva estrategia de intervención que es la Regeneración Urbana Integral, se debe tener muy presente que ciudad y ciudadanos deben ser un todo inseparable, facilitando la participación ciudadana y fomentando la innovación social. “Una ciudad creativa es una ciudad que tiene un sueño”, Jaime Lerner (2009)”.

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Jardín y escultura de Coomonte desaparecidos de la plaza de Castilla y León.



                                                  Junio 2014

El Lago de Sanabria

Escrito por zamoraenverde 02-05-2014 en Naturaleza. Comentarios (0)

El Lago de Sanabria


      Como no podría ser de otra manera, quiero recoger en este blog y hacerme eco de los problemas que está teniendo nuestro singular y apreciado Lago de Sanabria.

      Sin entrar en la vorágine de datos técnicos, que no puedo valorar por falta de conocimientos, pero preocupado porque se resuelvan cuanto antes todos los fallos en la gestión de los vertidos que están saliendo a la luz, me limitaré a añadir (parcialmente) el artículo que desde el zamoranismo y respeto por la naturaleza más sinceros, ha escrito la periodista y amiga Concha San Francisco cuyo contenido comparto plenamente, publicado en La Opinión de Zamora (2 de Mayo de 2014):

El Lago, 

"…Un lugar profundamente simbólico y amado por muchos, y ahora descubrimos que también extremadamente frágil y descuidado. En los últimos tiempos son muchas las noticias que alertan del mal estado de sus aguas, así, en plural, como plurales -y contradictorias- parecen ser las versiones científicas sobre su calidad: contaminada y al borde de una especie de colapso eutrófico e irreversible para unos, en estado normal y como siempre, para los otros. El Lago aparece así como objeto de manipulación informativa, donde nada es lo que parece y la realidad se oculta bajo las medias verdades. Y a través del cual se somete a los ciudadanos, preocupados por la vida de este espacio considerado como propio, a un juego de declaraciones políticas tranquilizadoras, entre denuncias cuyo alcance real no llegamos a vislumbrar, e informes científicos cuyo lenguaje especializado nos confunde.

¡Y ya está bien! Un mínimo sentido común nos avisa de que no es posible defender que el Lago está bien y al mismo tiempo reconocer que la depuración de las aguas sucias que lo alcanzan está mal. Parece una contradicción demasiado notoria.

Es evidente que el Lago, como cualquier ecosistema de nuestro maltratado planeta, tiene que verse afectado forzosamente por el uso intensivo al que lo sometemos al menos durante los meses de verano. Todos lo hacemos, pero a la hora de repartir responsabilidades cada cual debe asumir su parte. Es cierto que los ciudadanos usamos a veces este pequeño espacio natural como si se tratara de nuestra cocina-comedor-cuarto de baño con vistas, donde por ese orden, preparamos alimentos, los consumimos y más tarde los desechamos: de ello dan fe orillas y umbríos rincones, convertidos en basureros o retretes improvisados. También es cierto que los turistas llegados hasta aquí hacen que la población ribereña aumente en esos días de verano, gracias a lo cual las empresas de ocio, los comercios y la hostelería local hacen su particular agosto, ofreciendo servicios en sus dependencias más o menos acondicionadas al lugar, más o menos adecuadas.

Y que por tanto, urgidos todos por idénticas necesidades, se disparan en número los desechos de manera inevitable, pero constante hacia la profundidad oscura de las letrinas; desechos fecales, para llamarlos por su verdadero nombre, que viajan a través de las infraestructuras construidas al efecto: una red de saneamiento y posterior depuración que desde hace algunos años la Unión Europa, y pagando por ello, nos apremió a instalar en nuestro bello espacio protegido y ungido con la declaración de Parque Natural del Lago de Sanabria.

Pero he aquí que la suma de incompetencias -tan habitual, tan desgraciada- de empresas y responsables de la construcción de la obra, sumada a la dejadez de los responsables últimos, el Ayuntamiento de Galende primero y la Administración regional después, hizo que lo que hubiera podido ser una realidad «limpia y radiante», luego y definitivamente no lo fuera.


Las aguas del Lago en la primavera de 2014


Y así ocurrió que el «espejo de soledades» unamunianas se nos volviera un espejo deformado de la propia desidia, de nuestra incapacidad para manejar un espacio particularmente delicado y frágil. Y nos devolviera la imagen, ya suficientemente divulgada, de vertidos de aguas malolientes tras recorrer tuberías rotas, colectores mal diseñados y peor construidos, en un sistema depurador de aguas sucias a todas luces ineficiente.

Durante mucho tiempo ha habido voces que han denunciado esta situación y siempre desde la Junta de Castilla y León, competente en lo que afecta al espacio natural, y la Confederación Hidrográfica del Duero, cuidadora de sus aguas, lo han negado utilizando de manera torticera, a la vista de lo que estaba ocurriendo, los famosos datos científicos que demostraban que el Lago, en su conjunto, soportaba bien ¡el pobre!, tanta ineficacia, dando así una larga cambiada por respuesta.

Pero esta vez las voces, en barco o sin él, han conseguido arribar hasta la bocana de la Justicia, y sobre todo a los medios de comunicación nacionales, donde más duele, y lo que pretendía silenciarse es hoy un secreto a voces, un secreto que desgraciadamente huele mal, como todo lo que se mueve por las alcantarillas.

Llegados a este punto, solo nos queda demandar a quien corresponde la responsabilidad de resolver el problema, es decir las administraciones competentes y sus responsables políticos, que dejen de perder el tiempo y solucionen lo antes posible esta absurda situación: antes de que se vuelva aún peor, antes de que el Lago acuse todavía más la constante contaminación fecal, antes de que Europa nos multe o antes de que los turistas se sientan estafados y no vuelvan.

No olviden que según las cifras facilitadas por la propia Junta de Castilla y León, el Parque Natural del Lago de Sanabria recibió el año pasado 620.855 visitas, el espacio natural de la comunidad que más visitantes logró. Sería deplorable que ese «capital» ganado día a día se perdiera por una malísima gestión de un problema que se conoce desde hace años.

¡Anden ustedes y no mareen más la perdiz!


El Lago


                          Mayo 2014



Escenario para la Semana Santa

Escrito por zamoraenverde 24-04-2014 en Patrimonio urbano. Comentarios (0)

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1ª Estación: No es la arquitectura del Consejo Consultivo la más apropiada para nuestra Semana Santa.


2ª Estación: Tampoco parece el mejor escenario el que aporta la fachada del nuevo Ramos Carrión en la cuesta de Alfonso XII, para ver la procesión del Vía Crucis.


      Ha terminado la Semana Santa y cada uno, Ayuntamiento, Junta de Cofradías, Obispado, Hosteleros, etc. ya ha hecho su propio balance.

      Si hay unas fechas en las que nuestra ciudad se transforma favorablemente esas son, sin duda, las de Semana Santa, este año además, propiciadas por la bonanza del tiempo de lo todos nos alegramos, y mucho; No obstante, yo quiero hacer mi propio balance resaltando algunos aspectos que, si podemos observar en cualquier época del año, aún se pone más de relieve durante esta conmemoración; Se trata del deterioro y abandono del parque inmobiliario urbano debido a los múltiples solares, la gran cantidad de edificios, viviendas y locales vacíos que tristemente “despueblan” nuestra maltratada Zamora y que, junto con las últimas aportaciones de vanguardia arquitectónica, merman notablemente la belleza del marco que ofrecemos como escenario para los desfiles procesionales. 


3ª Estación: Solar en la Plaza de La Catedral lugar de paso y estación de numerosas procesiones. 


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4ª Estación: Amasijo de andamios en un solar de la Rúa de los Notarios, lugar de paso obligado para numerosas procesiones, que lleva así más de 5 años.


      El recorrido de algunas procesiones se realiza especialmente por la parte más antigua del casco histórico, y el aspecto de esas calles –lo he comprobado como espectador y como cofrade- es el de una ciudad abandonada a su suerte y a la de los especuladores, con permiso y connivencia de los que deberían gobernar para evitar que esto suceda.  

      También ha desfilado la alcaldesa y algunos concejales, pero quizás su penitencia no les dejara levantar la mirada del suelo, de no ser así, habrán podido ver como cualquier otro ciudadano y de forma irremediable, el panorama que denuncio: ya desde la plaza de la Catedral nos encontramos con un solar que aunque adecentado para estas fechas denigra el entorno más importante que tenemos en la ciudad, bruscamente deformado además por la modernidad del Consejo Consultivo, un poco más adelante, en la Rúa, hay un solar de grandes dimensiones con apuntalamientos metálicos que lleva muchos años en una deplorable situación  (que ha servido de marco para una de las imágenes procesionales publicadas en la primera plana de un periódico local)  al que le siguen más solares y numerosos edificios totalmente vacíos. No digamos si hablamos de viviendas: la soledad de los balcones y miradores es un fiel y triste testigo de la falta de habitantes. Será por eso, que muchos de los excelentes fotógrafos que nos visitan estos días, prefieren la noche para sus instantáneas, entre otras razones porque la noche ayuda a ocultar lo que no se quiere mostrar. 

      Además este año, al retransmitir TVE dos de nuestros desfiles procesionales, los técnicos se las han tenido que ingeniar para evitar mostrar el notable deterioro que sufren nuestras calles, da igual que sean principales como la Rúa, o de barrios más humildes como los llamados “Bajos”, donde apenas había gente, pero no por falta de interés sino por despoblación, en muchas de ellas durante el paso de las procesiones.


5ª Estación: Escaparates de comercios vacíos en San Torcuato, tapados con fotografías.


6ª Estación: Edificio en plena Plaza Mayor con los balcones apuntalados y el gran mirador tapado para evitar desprendimientos.



      ¿Pero esto, a quién le importa? Poco o nada se dice de ello; ni cronistas ni fotógrafos ni presidentes ni siquiera la Junta de Cofradías -que siempre alaba el marco incomparable que supone Zamora para nuestra Semana de Pasión- hace la menor alusión a un deterioro que cada vez se agudiza más y que sin duda repercute muy negativamente en el interés que suscita nuestra reconocida celebración. Por no hablar del Ayuntamiento, principal responsable de ese deterioro, que incluso tiene el descaro de “inaugurar” a bombo y platillo el ocultamiento con grandes fotografías que coloca en los escaparates de los numerosas tiendas vacías, para disimular y ocultar la dramática situación que atraviesa el comercio minorista, especialmente del centro, por las políticas equivocadas de promocionar y dar todas las facilidades a las grandes superficies en una pequeña ciudad que no da para más, en contra de ayudar a los medianos y pequeños comerciantes, que aunque son los más débiles también son los que mantienen la ciudad viva, además de ser los que más puestos de trabajo crean.


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7ª Estación: Solar en la plaza de Santa María La Nueva de donde parte la Hermandad de Jesús Yacente.


8ª Estación: Solares en la plaza de Santa Lucía, lugar de actos cumbre de nuestra Semana Santa.


      Si nos vamos a otro lugar emblemático, la avenida de Las Tres Cruces, después de asfaltar impunemente  su excelente adoquinado, podemos apreciar antes de la llegada de la procesión de la madrugada del Viernes Santo, lo que parece una pista de aterrizaje aéreo llena de señalizaciones de tráfico, en una calle cuyas aceras han sido diezmadas por los aparcamientos y flanqueada por unos edificios enormes, totalmente desproporcionados y fuera de escala debido a unos planes de ordenación producto de un urbanismo especulativo, salvaje y arbitrario.


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9ª Estación: Este es el marco más destruido en las últimas décadas para nuestra Semana Santa, donde hace estación la procesión de Jesús Nazareno.


10ª Estación: árboles brutalmente podados en la calle de la Amargura, por donde regresa la procesión de Jesús Nazareno.


      No menos importante es el aspecto que muestran nuestros jardines (los pocos que quedan) y arboledas, aunque este año algunas se han librado, podemos comprobar como en otras, en cambio, se nos priva del verde que aportan las hojas, por culpa de la drástica poda o desmoche de todas sus ramas, como la  realizada a los plátanos del Mirador de San Cipriano, a la arboleda de la calle de la Amargura, las acacias de la plaza de Zumacal o los totalmente desaparecidos de Alfonso XII, aportando un feo y triste aspecto invernal, aunque ya estemos en plena primavera y con un tiempo espléndido.

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11ª Estación: Desmoche brutal de los plátanos del Mirador de San Cipriano, lugar predilecto para ver varias procesiones.


12ª Estación: Cuesta de Alfonso XII, ya sin ningún árbol ,por donde baja la procesión de Jesús del Vía Crucis.


13ª Estación: Así se encontró las acacias de la Plaza de Zumacal la procesión de Jesús Yacente.


      Como no todo va a ser malo, quiero terminar con buen sabor de boca y reconocer algo que este año ha brillado con luz propia, como es la excelente labor que ha realizado la Junta de Castilla y León con el programa Zamora Románica restaurando numerosos templos, ¡ojalá se cuidase de la misma forma el resto de patrimonio urbano!


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14ª Estación: Templo románico recién restaurado, de donde sale la Hermandad del Cristo del Espíritu Santo.


                                Abril 2014