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Blog sobre urbanismo, paisaje, naturaleza, y otras cuestiones municipales relativas a Zamora (España).

Aceras estranguladas

Escrito por zamoraenverde 28-03-2014 en Urbanismo. Comentarios (0)

1.- Una veces por culpa de los vehículos como este de la Plaza Corbeta, pero también del mal planificado aparcamiento en batería en una calle de doble sentido, ya que si la furgoneta aparca en su sitio cortaría el paso a los coches, y otras por absurdos trazados de escuadra y cartabón, tenemos ejemplos de estrangulamientos de aceras para dar y tomar en nuestra ciudad.


2.- En una de las plazas más amplias de Zamora, Cristo Rey, se produce este absurdo estrechamiento de la acera frente a lo que fuera el Banco de España, por culpa de un aparcamiento mal pensado.


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3.- En el cruce de Cardenal Cisneros con Candelaria Ruiz del Árbol tenemos este estrangulamiento tan sorprendente como incómodo, una acera de 9 m. y otra de 6 m. se encuentran en un embudo de tan solo un metro de ancho, por culpa del trazado de este jardín municipal, obligando a la gente a cruzar por encima de él. Pero lo peor es que esta situación lleva así mucho tiempo y nadie se decide a corregirla.


4.- Más arriba de Cardenal Cisneros, desde que se rehabilitase el cuartel para Campus Universitario nos encontramos también con este otro estrangulamiento ¿Cómo es posible que el encuentro de dos aceras de más de 5 m. de ancho, lo hayan dejado con solo 2 m.? Es un lugar muy transitado, por lo que no me extraña que al final la gente termine cruzando por medio del jardín, y así está, marcando lo que debería ser el ancho de la acera.


¿A quién corresponde resolver estas distorsiones de la ciudad? Al Ayuntamiento, pues que tomen nota y lo hagan cuanto antes pues llevamos años sufriendo sus consecuencias.


                                                             Marzo 2014

                                       

El silencio del río Duero

Escrito por zamoraenverde 31-01-2014 en Medioambiente. Comentarios (0)

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Así de frondosa y verde lucía la margen izquierda el pasado verano.


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Y así es como la han arrasado con las obras de “recuperación”, gastándose más de un millón de euros.


Cada vez son más las voces que se alzan contra actuaciones arbitrarias, como la que se ha llevado por delante sin el menor escrúpulo, la exuberante naturaleza de la margen izquierda del Duero a su paso por Zamora.

Ante tanto atropello institucional contra la naturaleza y contra el urbanismo tradicional de nuestras ciudades, y a falta de respuestas más contundentes de la gente como se vienen produciendo en otros lugares para bloquear las decisiones del poder tomadas en contra de la opinión pública, como las de…

Gamonal, en Burgos contra un bulevar y un aparcamiento subterráneo que conllevaba la desaparición de las plazas de aparcamiento en superficie de la calle Vitoria.

Parque Gezi, en Estambul (Turquía) contra la desaparición del parque para convertirlo en un centro comercial.

Parque Augusta, en São Paulo (Brasil) contra la especulación inmobiliaria.

Plaza del Grano, en León contra la desaparición del empedrado tradicional de cantos rodados.

Protestas en Hamburgo (Alemania) contra una reforma urbana.

Las resistencias del parque Gezi en Estambul, Hamburgo o Gamonal constituyen bloqueos a las prácticas espaciales neoliberales del urbanismo, pero para otras demandas sociales más importantes incluso, por supuesto también hay protestas:


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Manifestantes contra el Gobierno en Kiev. / T. P. (REUTERS)


Marea Blanca de protesta contra la privatización de la Sanidad Pública madrileña; El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha suspendido el plan privatizador de la gestión sanitaria de la Comunidad de Madrid provocando la dimisión del Consejero de Sanidad.

Marea Verde contra la Reforma de la Ley de Educación Wert, en toda España.

Movimiento de protesta antigubernamental en Kiev (Ucrania), que ha conseguido la dimisión del Gobierno en pleno, y la abolición de las leyes que recortaban las libertades cívicas. La lucha continúa en las calles de Kiev.

etc. etc.

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Otra vista de las obras, donde apenas han dejado algunos árboles.


En Zamora, una ciudad con una población envejecida, con la menor tasa de actividad económica del país, y un alto nivel de desempleo que obliga a la huída de muchos jóvenes a otros lugares en busca de trabajo, provocando con ello el mayor índice de despoblación de toda Europa; como decía pues, a los pocos zamoranos que vamos quedando, y a falta de esas otras formas de protestas más contundentes, nos queda la palabra; como la de un ciudadano con demostrada sensibilidad y respeto, Pedro Lucas del Teso -arquitecto- en el siguiente artículo publicado en “La Opinión” el pasado 24 de Enero:

"El silencio del río"

“Los trabajos avanzan con ritmo implacable gracias a las máquinas. Los árboles caen silenciosamente y al paisaje lo despojan de juncos y carrizos; ya no hay obstáculos entre la urbe y el río, ¿cuándo acaban de quitar? Mi hijo me pregunta para qué cortan todos estos árboles, y a mí me preocupa también la inmediatez de la nueva accesibilidad al agua.

La ribera izquierda del Duero a su paso por Zamora era hasta hace nada una cortina vegetal que defendía la naturaleza dentro de la ciudad y daba continuidad a la vida del río, enlazando los espacios protegidos para la biodiversidad a ambos extremos, ¡cuantas ciudades lo quisieran tener!.

Pocas quejas oí de la situación anterior, y sí mucho trajín de aves y animales diversos a lo largo del cauce por esta margen izquierda, que con sus islotes en el eje del río marcaba una vía acuática más natural, frente a la margen derecha más pegada a la ciudad.

No se nos explica a los ciudadanos ribereños, que disfrutábamos de una situación tan privilegiada, en aras de qué se hace todo esto. Si buscas en los documentos se da como verdad el que se va a producir un bien frente a no hacer nada: el bien primero, que el agua va a fluir sin obstáculos y poco más; El resto, supuestas mejoras ambientales en tierra firme. Y eso sí, un paseo.

Para nada se habla de la vida del río, de mejorar sus condiciones, su fauna, la razón de ser de su vegetación.

Zamora, tan descuidada casi siempre sobre estos aspectos de su protagonista principal, el Duero, tiene sin embargo aunque empolvada una normativa del río y sus márgenes, en la que se fijan zonas, usos y protecciones. Pues bien, no sé si por obvio ni siquiera se cita en el proyecto que guía esta actuación, y sin embargo, hay empeño en hacer lo contrario de lo que la normativa establece.

Cuando acabe todo esto, las máquinas se irán y solo quedará el vacío de lo desaparecido, y un nuevo paisaje urbanizado con su sendero “decoroso” para dar la vuelta a la ciudad y poder verla en todo momento, como si uno no pudiera alejarse ni por un instante de lo que le hace salir a despejarse.

Me temo que se irán también la garza huidiza, la cotidiana bandada de garcetas que sobrevolaban arriba y abajo por la mañana y al atardecer. Los patos que se asomaban desde los juncos con las primeras luces. La nutria que pocos hemos visto y que ya no tendrá dónde esconderse. Se irán los sonidos de lo natural tan cerca.

Esta orilla, la más concurrida por quienes querían recoger en lienzo o con la cámara el paisaje esquivo pero lleno de intensidad de la ciudad alzada tras la vegetación, ya no tendrán dónde buscar ese encuadre. Fue el marco preferido de nuestros fotógrafos y pintores, así como de algunas escenas de la película «El Sur», de las que nos sentíamos tan orgullosos.

A mi entender no se hace mejor ciudad quitándole a la naturaleza lo que es suyo, sino llegando a un pacto de buena vecindad con ella, basado en el respeto de lo que fortalece al más frágil, el río”.

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Lamentable estado de la margen izquierda tras el paso de las máquinas.


Para más información sobre la situación actual de la contestación ciudadana, os aconsejo el siguiente artículo titulado “De Tahrir a Gamonal: la calle global y el hacer la política” de Bernardo Gutiérrez y Pablo de Soto, publicado en eldiario.es, que podéis consultar en la siguiente página Web: 

http://www.eldiario.es/opinion/Gamonal-Burgos-15M-efectoGamonal-Gezi_Park-DirenGezi-VemPraRua-PasseLivre-PosMeSalto-derecho_a_la_ciudad-Hamburgo_0_221528212.html

Si lo que están arrasando da lástima y coraje, más miedo da lo que van a hacer, caminitos, mobiliario, plantación de arbolitos que nadie cuidará, etc. , y eso, en una zona que el río inunda cada vez con más frecuencia llevándose todo lo que pilla por delante.

 Febrero 2014


Una insensatez por partida doble

Escrito por zamoraenverde 09-01-2014 en Urbanismo. Comentarios (0)

La avenida de los Reyes Católicos con su bulevar, calzadas adoquinadas y aparcamientos perfectamente compatibles, antes de la última insensatez.


Si nos resultaba incomprensible la decisión tomada por el Ayuntamiento -de forma totalmente arbitraria- de echar asfalto sobre el pavimento de adoquines de las calles Príncipe de Asturias y Reyes Católicos, acabando así con uno de los mejores pavimentos con los que contaba la ciudad, y que apenas necesitó ni requirió ninguna inversión para su mantenimiento en sus más de 50 años de existencia, despreciando la categoría ambiental y estética que aportaba a la mejor zona urbana de la ciudad moderna, tanto por su arquitectura como por su urbanismo; Pues parafraseando al refranero popular “si no queréis caldo tomar dos tazas” y abusando de su mayoría absoluta, nos han privado en el mismo golpe, de unas 200 plazas de aparcamiento en superficie en unas calles que no solo no planteaban ningún problema, sino que además resultan muy necesarias tanto para los usuarios de la zona, como para aliviar el intenso uso de otras zonas próximas.


La arboleda que se llevó por delante la construcción del desafortunado aparcamiento subterráneo, que ahora quieren fomentar con medidas tan absurdas.


Si la absurda decisión de echar asfalto sobre los adoquines fue contestada por todos los grupos políticos de la oposición municipal, colectivos ciudadanos y  algunos particulares, entre los que me encuentro, preocupados todos por el nulo respeto y la falta de sensibilidad que muestran quienes nos gobiernan, la supresión de las plazas de aparcamiento, ha provocado tambén la creación de una “Iniciativa ciudadana por la Avenida Príncipe de Asturias” para la recogida de firmas con el fin de recuperar las plazas de aparcamiento gratuito y el sentido único de circulación.

Resulta paradójico que los argumento utilizados por el Ayuntamiento para asfaltar la calle sean las quejas de unos vecinos, que ni existen ni están registradas por lo tanto en ninguna petición, y en cambio desprecien olímpicamente las cerca de 6.500 firmas recogidas ya, para recuperar las plazas de aparcamiento, con el simplón argumento de que “la decisión está tomada y no hay marcha atrás”. Esperemos que no haya necesidad de recurrir a quejas más contundentes, como ha ocurrido en Burgos estos días por un asunto similar.


La avenida Príncipe de Asturias, con su pavimento de adoquines y el aparcamiento perfectamente ordenado, antes de la absurda decisión de convertirla en doble dirección.


El resultado es una calle de aspecto desértico y fea, sin apenas circulación (foto tomada a las 12 horas de un día laborable)


Analizando esta doble insensatez, he llegado a las siguientes conclusiones:

Que la justificación dada por el Ayuntamiento de que los escasísimos vecinos que hay en esa zona (apenas hay dos edificios de viviendas), hayan presentado quejas sobre ruidos provocados por la rodadura de los vehículos, es falsa.   

Que la decisión de asfaltar un pavimento de esas características, parece más bien que se ha adoptado para proporcionar trabajo a la empresa que se dedica a asfaltar.

Que los aparcamientos en superficie existentes hasta el nefasto asfaltado, eran muy útiles  y no provocaban ningún inconveniente urbano.

Que la decisión de suprimir las plazas de aparcamiento, igualmente se ha tomado para favorecer el uso –previo pago, eso sí- del aparcamiento mal planificado frente al Clínico, explotado por una empresa privada, y que se llevó por delante el característico bulevar de ese paseo, con su arboleda y su elegante diseño. 

Que tan arbitrarias decisiones han sido tomadas sin consenso alguno, en contra de la opinión pública y con el oscuro objetivo de favorecer intereses particulares.

Que lejos de haber mejorado las calles, las han vulgarizado, “desertizado” y han provocado un problema donde antes no lo había, suponiendo una privatización encubierta de espacios públicos que nos pertenecen a todos los ciudadanos.

Que las manifestaciones del concejal de obras -con cara de no creérselo, por cierto- para justificar lo injustificable argumentando necesidades artificiosas, no convencen a nadie: ¿Qué beneficio aporta dotar de doble dirección a un tramo de Príncipe de Asturias, al que solo se puede acceder desde el carril lateral de Cardenal Cisneros, si para ello hay que pasar antes y obligatoriamente por la avenida de Requejo? ¿no es más lógico continuar por dicha avenida para subir a la zona del Clínico?  


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Pavimento de adoquines en proceso de reparación de sus juntas, en la calle Alfonso XII, de Sevilla. Mientras otras ciudades los conservan, aquí los cubren con asfalto.


Pues bien, con estas absurdas decisiones lo que han conseguido es lo siguiente:

Enfadar a la ciudadanía: vecinos, usuarios del Hospital y centros educativos. Que tomen nota quienes toman decisiones en contra de los ciudadanos, lo que está ocurriendo en Burgos: los graves disturbios provocados por las protestas de los vecinos de Gamonal, con numerosos destrozos y 17 detenidos durante la manifestación en contra del proyecto municipal de construir un aparcamiento subterráneo en la calle de Vitoria. 

Gastar un dinero que no tenemos, en época de profunda crisis.

Encarecer el mantenimiento de las calles (el asfalto hay que reponerlo cada 2 ó 3 años).

Perjudicar el funcionamiento de la ciudad, pues el mejor aparcamiento es el de superficie, cuando no molesta como en este caso.

Deteriorar ambientalmente la zona de mayor interés arquitectónico del pasado siglo que tenemos en la ciudad.

Que se les vea el plumero un poco más, si cabe.

Mientras tanto, hay numerosas calles con el asfalto hecho una auténtica pena, como es el caso del Puente de Hierro, de Jiménez de Quesada, etc. etc.

Otras calles continúan con unos aparcamientos totalmente desorganizados sin que nadie les preste la menor atención, como el de Candelaria Ruiz del Árbol, Leopoldo Alas Clarín, Víctor Gallego o Puerta Nueva, permitiendo aparcar en batería estrangulando el ancho de calles y aceras, o como ocurre con la ampliación de la caótica calle Corbeta, tolerando aparcar a ambos lados, cuando está configurada para aparcar solamente en el de los números pares. 


Estado en que se encuentra el asfalto del Puente de Hierro en la actualidad (foto tomada de una publicación de Facebook)


 

Aparcamiento en batería estrangulando la calzada y las aceras de la calle Candelaria Ruiz del Árbol.


Pero no vamos a sorprendernos de algo que, por desgracia, está siendo la tónica general de nuestro maltratado país, como podemos leer en el juicioso artículo del periodista  Joaquín Rábago, publicado en La Opinión el pasado 6 de enero, titulado “Pero ¿qué ha pasado aquí?, del que transcribo los siguientes párrafos:

“Nuestra piel de toro está marcada por las cicatrices de un urbanismo salvaje y feo, y las más de las veces además insensato. Es la pregunta que uno se hace día sí y otro también al leer las informaciones que aparecen en la prensa sobre políticos municipales de todas las ideologías – si es que tienen alguna aparte de su más que evidente codicia– imputados por corrupción, casi siempre vinculada al urbanismo”.

Artículo que acaba así: “Y lo peor del caso es que la mayoría de los responsables – políticos o empresarios– no llegarán a responder, como esa ex alcaldesa, ante la justicia. Y volverán además a las andadas a la primera ocasión que se les presente porque la codicia no tiene límites y aquí parece que nadie escarmienta”.

Termino con una sugerencia, para los que están en contra y los escépticos sobre el mantenimiento del adoquín de piedra, recomendándoles las siguientes webs:

http://zamoraenverde.blogspot.es/1286210700/adoquines/

http://www.stoneplus.es/productos-adoquin.htm

                        Enero 2014


Pasados dos meses tras la eliminación por el ayuntamiento, de las plazas de aparcamiento en Príncipe de Asturias, por una falseada necesidad de crear dos sentidos de circulación, así transcurren, un día sí y otro también, los dos carriles: el de siempre lleno de coches,  y  el otro vacío; ¿Era necesario perjudicar con este absurdo cambio, tanto a los vecinos como a los usuarios del Campus?



                                               

                                                        Febrero 2014


Grafiti dedicado a Claudio Rodríguez

Escrito por zamoraenverde 05-12-2013 en Grafitis. Comentarios (0)

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Grafiti en el mirador del Troncoso, dedicado a Claudio Rodríguez recién pintado 


    Cuando me encontré con el grafiti dedicado a nuestro memorable poeta Claudio Rodríguez en el Mirador del Troncoso, confieso que me llevé una gran decepción, difícil para mí de expresarla con las palabras más adecuadas; Por eso, al leer hoy en el diario La Opinión de Zamora, el artículo que dedica a dicho mural con el título “Al grafitero anónimo”, mi buen amigo José Ignacio Primo, he decidido -con su permiso- copiarlo tal cual, porque se puede decir más alto pero no mejor:

      AL GRAFITERO ANÓNIMO (José Ignacio Primo)

     "Unos amigos han visitado Zamora y, como es lógico, hemos paseado por el casco histórico, ese remanso de paz que nos invita a la meditación y al recogimiento, a penetrar en la frustrante historia de una ciudad decrépita, pero aún sumida en el misterio de un futuro incierto, envuelto en el eco de aquel reto que sigue pesando como una losa sobre la ciudad. Solo nos queda la mirada, «contemplad su figura» decía Lorca ante el cuerpo inerte de su amigo. Es la desolación de la ciudad, la ausencia de vida, la soledad convertida en lamento. Es nuestra ciudad, que en palabras de Antonio Machado ¿espera, duerme o sueña? Pero sin duda también nos induce a la reflexión, al pensamiento y sobre todo, a la mirad.

      Claudio Rodríguez con su mirada fue un fino observador de la realidad zamorana. En sus huidas por la ciudad buscaba la soledad compartida, porque nunca dejó de sentirse miembro de la colectividad, ser uno más, integrarse en los demás, pero su mirada iba más lejos, poseía una extraña sensibilidad que marcaba la distancia y le hacía entrar en conflicto consigo mismo empujándolo hacia la soledad de su ciudad, la ciudad que acoge y acusa, donde no siempre encontró cobijo. La mirada es contemplación, algo mucho más complejo que soñar, que como el poeta repetía, es más sencillo. En su poema «La contemplación viva» del libro «El vuelo de la celebración» nos recuerda la mirada inocente, desprendida, cargada de entrega y emoción. Y generosa. «(...) Cuando todo se vaya, cuando yo me haya ido,/ quedará esta mirada/ que pidió, y dio, sin tiempo». Cabe más generosidad. Qué hermosa mirada la del poeta Claudio Rodríguez. Alguna vez su ciudad del alma se dará cuenta de lo que significa para ella. Cuándo nuestras autoridades van a salir de la miopía a la que nos tienen acostumbrados.

      En el paseo por el casco histórico, al llegar al mirador del Troncoso, algo impactó en nosotros, se trataba de un mural que pretende evocar la mirada de Claudio. Quiero desde aquí salvar la intervención del grafitero anónimo, al que va dirigido este artículo, porque no creo que sea el responsable de esta actuación tan poco acertada. Tenemos en nuestra historia un poeta mayor que vivió y sufrió en una ciudad canija, raquítica y, en ocasiones, miserable, que, envuelta en sus harapos, «desprecia cuanto ignora», rememorando de nuevo a Machado. Ese quizá sea el origen de nuestros males, el ser consentidores de todo, el no reivindicar lo que nos están quitando, el confundir lo básico y elemental con lo vulgar, el no saber escuchar la palabra de un poeta sencillo, entregado a la ciudad y sus gentes sin pedir nada a cambio. Cuánto me hubiera gustado que el mural recogiera algo de esto, de su verdad, que es la verdad de su poesía. A lo mejor es más sencillo de lo que parece, que con un solo verso se pudiera pintar esa mirada inocente, evocadora, que el mural nos oculta”.a.

      Claudio Rodríguez con su mirada fue un fino observador de la realidad zamorana. En sus huidas por la ciudad buscaba la soledad compartida, porque nunca dejó de sentirse miembro de la colectividad, ser uno más, integrarse en los demás, pero su mirada iba más lejos, poseía una extraña sensibilidad que marcaba la distancia y le hacía entrar en conflicto consigo mismo empujándolo hacia la soledad de su ciudad, la ciudad que acoge y acusa, donde no siempre encontró cobijo. La mirada es contemplación, algo mucho más complejo que soñar, que como el poeta repetía, es más sencillo. En su poema «La contemplación viva» del libro «El vuelo de la celebración» nos recuerda la mirada inocente, desprendida, cargada de entrega y emoción. Y generosa. «(...) Cuando todo se vaya, cuando yo me haya ido,/ quedará esta mirada/ que pidió, y dio, sin tiempo». Cabe más generosidad. Qué hermosa mirada la del poeta Claudio Rodríguez. Alguna vez su ciudad del alma se dará cuenta de lo que significa para ella. Cuándo nuestras autoridades van a salir de la miopía a la que nos tienen acostumbrados.

      En el paseo por el casco histórico, al llegar al mirador del Troncoso, algo impactó en nosotros, se trataba de un mural que pretende evocar la mirada de Claudio. Quiero desde aquí salvar la intervención del grafitero anónimo, al que va dirigido este artículo, porque no creo que sea el responsable de esta actuación tan poco acertada. Tenemos en nuestra historia un poeta mayor que vivió y sufrió en una ciudad canija, raquítica y, en ocasiones, miserable, que, envuelta en sus harapos, «desprecia cuanto ignora», rememorando de nuevo a Machado. Ese quizá sea el origen de nuestros males, el ser consentidores de todo, el no reivindicar lo que nos están quitando, el confundir lo básico y elemental con lo vulgar, el no saber escuchar la palabra de un poeta sencillo, entregado a la ciudad y sus gentes sin pedir nada a cambio. Cuánto me hubiera gustado que el mural recogiera algo de esto, de su verdad, que es la verdad de su poesía. A lo mejor es más sencillo de lo que parece, que con un solo verso se pudiera pintar esa mirada inocente, evocadora, que el mural nos oculta”.


Vista más completa del grafiti.

      Ya he comentado en otras ocasiones, que soy partidario de utilizar las tapias y las medianerías para que los artistas urbanos realicen sus grafitis (o arte mural callejero), con el fin de mejorar la imagen de la ciudad. Pero precisamente, y sin poner en duda la buena voluntad de quien lo haya promovido, ni Claudio Rodríguez  -el mejor poeta que ha tenido Zamora en toda su historia- ni el lugar, en pleno casco histórico, se merecen esto.


                                                   Diciembre 2013


Ahora, la margen izquierda

Escrito por zamoraenverde 07-11-2013 en Medioambiente. Comentarios (0)


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Huellas de maquinaria pesada debajo del Puente de Piedra.


      No se  puede negar que la margen izquierda del Duero, objeto de las obras que acaban de comenzar, necesite de limpieza de basuras acumuladas, retirada de árboles caídos, más cuidados y alguna que otra mejora más, ya que apenas se le ha dedicado desde hace muchos años, la atención necesaria para un mantenimiento adecuado y constante. 

      Otra cosa es el momento elegido para hacerlo, en plena época de recortes brutales y mermas sociales tan vitales como el elevadísimo paro que sufrimos, la congelación o bajada de salarios, la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, eliminación de becas, aumento del copago de medicamentos, etc. etc.; que nos vengan ahora, con lo que han denominado como “Recuperación de la margen izquierda del Duero” con un gasto de 1.087.000 €, me parece casi insultante. Además, como pueden llamarle "recuperación"  si lo que hacen es destruir la vegetación y la vida que el río ha creado a su paso?



Árboles y arbustos sanos talados y terreno arrasado cerca de las aceñas

Más árboles talados en Entrepuentes, a esto lo llaman recuperación.

    Dicho lo anterior y para entrar de lleno con la nueva intervención, he comprobado como, para empezar, están utilizando maquinaria pesada arrasando todo lo que se encuentran por delante, como elefantes en una cacharrería, y motosierras por doquier para talar cientos de árboles. Por supuesto que algunos necesitaban ser retirados porque ya se habían caído o incluso muerto, pero ¿cómo pueden talar tantos árboles y ramas sanos tratándose de un paraje natural de la ribera del río Duero?  Además, estos trabajos deberían realizarse principalmente a mano, para conseguir el respeto y cuidado necesarios, conservando todo lo que sea  posible.


Troncos de árboles sanos, mezclados con otros en mal estado


Desconozco qué es lo que van a hacer y cómo, pero por la experiencia de otras veces –y ojalá me equivoque- no va a quedar un solo arbusto en pie, como ya nos tienen acostumbrados, con el trato brutal que recibieron la isla de las Pallas y la margen derecha, “tapizada” después con ese césped tan poco ecológico y por supuesto, nada autóctono. Eso sí, quizás nos coloquen artilugios tan absurdos como las sombrillas metálicas que hay en Los Pelambres, mesas, bancos, papeleras, etc. como si no tuviésemos escarmiento suficiente al ver como otros equipamientos se los han llevado por delante las frecuentes crecidas del río. Si nos descuidamos y la Comunidad Europea no lo impide (aunque ya han tenido que modificar el proyecto inicial para ajustarlo a las exigencias que les impusieron desde Bruselas para su aprobación, muy bien no estaría), nos harán tremendas escolleras, hormigonarán caminos para paseos o carriles bici, plataformas para pescar, como si no fuese posible pescar como se ha hecho toda la vida, y otras lindezas por el estilo como podemos ver en el Parque de La Aldehuela, y una vez arrasada toda la vegetación que ha crecido de forma natural, nos plantarán ese césped que cuesta tanto de mantener por el consumo tan elevado de agua que necesita en una climatología como la nuestra, llenandonos el recorrido de señalizaciones e indicaciones; Todo muy del gusto de nuestros ediles, para saldar “esa deuda que teníamos con la margen del Duero”, según las declaraciones de la alcaldesa al diario La Opinión, que aunque tienen mucho de verdad en cuanto a la deuda se refiere, considero menos prioritaria esta intervención, que construir un Centro de Salud o un Centro Cívico por ejemplo, del que carecen en esa parte de la ciudad. Cuando no, emplear el escaso dinero (que procede de nuestros impuestos) en mantener pavimentos, aceras sin barreras arquitectónicas, alumbrado adecuado y de bajo consumo para los barrios, y hasta la restauración del Puente de Piedra, mucho más necesaria después de la chapuza que hicieron con la última pavimentación, y por el que deberán pasar necesariamente los vecinos del otro lado cuando se dirijan al centro caminando.


La moto-sierra talando un árbol sano en Los Pelambres


El árbol anterior tumbado ya para siempre


No sé lo que van a hacer, repito, aunque según las declaraciones del responsable de la Confederación Hidrográfica del Duero será “respetando el entorno” ; pero el comienzo no ha podido ser peor, como muestran las fotografías, así es que me asaltan numerosas y más que lógicas dudas del resultado final. Solo espero que los 900 árboles que han prometido plantar sean un porte adecuado, prendan bien y tengan el agua que necesitarán hasta hacerse adultos, y no se sequen el primer verano por falta de agua en una climatología tan seca como la que tenemos en Zamora, como ya ocurriera con los plantados en Las Pallas o en Valorio. Por cierto, ¿se han olvidado que un paraje natural, como indica la placa que señala la etapa 18 del camino natural “Senda del Duero”, y que aún podemos ver junto al Puente de Hierro, necesita también especies arbustivas?



Señalización de la Senda del Duero junto a las Aceñas de Cabañales.
Una cosa es lo que pubicitan y otra lo que hacen después.


Ya solo nos queda ver el resultado final cuando terminen, que mucho me temo será de un tremendo impacto en un medio natural tan sensible, como ha ocurrido recientemente con la rotonda tan inadecuadada del nuevo puente. Y esperar que el río Duero con el tiempo haga su labor de regenerar una vegetación que nos están robando en cuanto tienen la menor ocasión.

Solo una aclaración más para la señora alcaldesa, cuando justifica que estas obras son para evitar “que el río sea un elemento separador”, pues no lo entiendo, no creo que estas obras sirvan para unir nada, el río inevitablemente separa las dos orillas, y los puentes y las barcas sirven para unirlas ¿o no?


Más madera apilada de árboles talados y ramaje cortado



      Si de verdad quieren limpiar de escombros y trastos arrojados a la orilla del río, a muy pocos kilómetros aguas abajo, en la zona de Los Infiernos, encontramos todo tipo de restos depositados por gentes sin escrúpulos, que no respetan nada, como si se tratase de un vertedero; hasta desde el mirador de la carretera, podemos ver un enorme sofá como muestra la siguiente fotografía:


El paraje del Duero conocido como Los Infiernos, con desechos arrojados en sus márgenes.



"El río exclamaba: ¿Por qué le llaman limpieza si lo que hacen es destruir la vida que creó? 

Cada año el mismo ritual. El río crea, la administración destruye. Una de las cosas que también indignaba al río es que mucha gente paseaba por allí y nadie soltaba ni tan siquiera una exclamación de rabia. ¡Es que no ven que como estoy hermoso, es cuando en mis orillas crecen árboles y toda clase de animales me visitan!

¿No ven los frutos, las sombras y mi canto permanente?

¿No ven las sombras que se crean, los mil colores, las almecinas, las majoletas, las moras

¿No tienen ojos?"

De la web "Granada, por una nueva cultura del territorio":  http://www.otragranada.org/spip.php?article651


                                              Noviembre 2013