Dos intervenciones poco afortunadas

Escrito por zamoraenverde 13-09-2010 en General. Comentarios (1)

 

 

 

DOS INTERVENCIONES MUY POCO AFORTUNADAS

 

      Hoy voy a comentar sobre dos asuntos diferentes entre sí, pero que tienen el denominador común de haber visto la luz, a través de unos concursos públicos, que el Ayuntamiento planteó en su día.

      Y lo hago para poner de manifiesto que no es una garantía suficiente, el que una actuación sea fruto de un concurso público, para que el resultado sea acertado. Algo más que evidente me dirán, desde luego, pero lo cierto es que se llevan a cabo intervenciones amparadas en concursos que deberían haber quedado desiertos, en caso de no haberse presentado ninguna solución a satisfacción del Jurado y de los ciudadanos, que es a quienes en última instancia representan, y a quienes van dirigidas estas aportaciones o intervenciones en materia urbana.

      Vaya por delante el respeto debido por los autores de dichas actuaciones, que sólo en uno de los casos conozco, pero eso no debe silenciar mi crítica a la solución adoptada y para esos Jurados que toman con tanta ligereza la decisión final y que deberían ser mucho más exigentes cuando, como he dicho, sus decisiones afectan a todos los ciudadanos. No todo vale.

  

 

Reforma del monumento a Ramón Álvarez.-

 

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Un grave error, el que se hizo con este monumento, que debería reconocerse y corregirse. 

 

      Una de las intervenciones que considero desafortunada, es la modificación del sencillo monumento que había en el jardín contiguo a la iglesia de San Juan, como homenaje al imaginero zamorano D. Ramón Álvarez. A parte de que veo injustificada la decisión de modificarlo, pues una persona de su sencillez no necesita de muchos abalorios en su monumento, (aunque sí por supuesto del reconocimiento y agradecimiento de sus paisanos que ya tenía), el caso es que el resultado final deja mucho que desear.

     Lo que teníamos antes de la transformación era un pedestal cúbico con predominio de la altura, exento de  decoraciones, de piedra granítica en la que se colocó el busto del imaginero realizado en bronce por Ramón Núñez y una inscripción con la dedicatoria.

     Después, posiblemente con motivo de haberse cumplido recientemente su centenario, el Ayuntamiento convocó un concurso público con la intención de mejorarlo, se supone. En esta ocasión (año 2000), el ganador del concurso, que fue el escultor D. Hipólito Pérez Calvo, se inventó una especie de “nube” de piedra blanca, sobre una base de granito, encima de la cual colocó el anterior busto del imaginero y por delante una copia del cuerpo muerto de Jesús, que D. Ramón Álvarez crease para la imagen de Nuestra Madre al modo de una “Piedad”, para la devoción de los zamoranos y que podemos contemplar en la muy cercana iglesia de San Vicente. Algo que en mi opinión crea confusión en cuanto al protagonismo del monumento: ¿el cuerpo de Jesús o el busto de D. Ramón Ávarez?

      Lo desplazaron unos pocos metros de su lugar y lo giraron mirando hacia la Plaza Mayor, con un resultado difícil de digerir y poco apropiado para colocarlo en un lugar tan concurrido y bullicioso como es la Plaza,  lugar de fiestas, verbenas y todo tipo de acontecimientos lúdicos: la presencia continua de un cuerpo difunto, aunque sea el de Jesús, sobre una base de dudoso gusto, con una trasera anodina, a pesar de haberse concebido el monumento en redondo y el mismo busto que antes teníamos, no parece una solución  muy acertada. Yo desde luego, prefiero sin duda alguna el sencillo monumento anterior.

     Además, los anclajes del cuerpo de Jesús se oxidan continuamente y con el agua de lluvia producen unas extensas manchas, que si estuviésemos en Andalucía ya le habrían sacado sus merecidos “chascarrillos”.

     Desconozco lo que costó esta intervención, pero ha sido un dinero mal e innecesariamente gastado, que solo ha servido para empeorar el monumento que teníamos, muy similar por cierto, a otros como los dedicados a Ramos Carrión o Fray Diego de Deza y que ahí siguen tan dignamente.

    He llegado a ver en una exposición la solución que otro artista zamorano propuso para esta modificación y aunque respondía al estilo de otra época (en correspondencia con el monumento) era sin duda mucho más adecuada que la que finalmente se eligió.

 

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             Así de sencillo pero adecuado y nada pretencioso era el anterior monumento que la ciudad dedicó su imaginero.   

 

         Como solución propongo trasladarlo a un lugar menos concurrido, más íntimo y arropado por abundante vegetación. Y si queremos mantener el busto de D. Ramón cercano a la calle que lleva su nombre, lo suyo sería volver a la situación anterior, mucho mejor desde luego. Dicen que rectificar es de sabios.

         Tampoco me parece muy oportuno que las dos únicas esculturas que tengamos en la Plaza Mayor, se refieran a la Semana Santa, que por importante que sea, no debe ser un motivo exclusivo, pero eso lo comentaré más detenidamente en otro artículo dedicado a las esculturas urbanas.

         

 

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No encontraron otro lugar más discreto para ubicar los contenedores de basura.

Los arbustos destrozados no se ven, están situados justo a la derecha de la fotografía.

 

        Y para acabar de rematar "el jardín de las delicias" en que han convertido ese pequeño espacio verde, donde antes estaba el monumento han colocado nada menos que 7 contenedores enterrados de basura, y tan solo hace una semana han destrozado dos de los pocos (cuatro) arbustos que había cortándoles despiadadamente todas sus ramas y dejándolos totalmente desmochados a ras del suelo, se ve que molestaban a alguien, ¿me pregunto a quién? 

 

Adecuación de espacio en Puerta de la Feria.- 

 

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Vista del tinglado y de la rampa hecha para solo ganar unos escasos metros de cuesta.  

 

       El otro tinglado, que no sé como llamarlo, aunque escultura desde luego que no; es el que nos han montado al lado justo de la rotonda de la Puerta de la Feria, para adecentar el solar resultante de la demolición del edificio que había al comienzo de la cuesta de San Bartolomé. Una obra que se decidió precipitadamente por exigencia de los vecinos, hartos de verlo lleno de escombros, pero cuya exigencia no debe servir para justificar la solución realizada. Las cosas bien hechas, bien parecen y deben llevar el tiempo que precisen.

      En este caso, el ganador del concurso (¿quién fue el Jurado?) se ha sacado de la manga una moderna estructura metálica y de madera para recordarnos (a los que ya lo sabemos) que por allí pasaba la muralla, pues no creo que un visitante foráneo deduzca fácilmente de esa estructura nada que lo relacione con el segundo recinto amurallado de la ciudad.

      Para justificar el “tinglado” y como ahora está muy de moda la accesibilidad, se ha inventado un rampa para minusválidos que no va a ningún sitio y que por lo tanto no sirve para nada. ¿O nos quieren hacer creer que alguna persona que vaya en silla de ruedas desde la Puerta de la Feria hasta la de Doña Urraca, por ejemplo, va a utilizar esa rampa, para nada más recorrerla, encontrarse prácticamente al comienzo de la cuesta, y tener que continuarla con su propio esfuerzo? ¿Y para bajar la cuesta?  Pues más de lo mismo: quien haya llegado hasta el inicio de la rampa, con unos pocos metros más está en la calle del Riego y con mucho menor recorrido, o sea que la ayuda de alguien no se la evita la susodicha rampa, que es para lo que debería servir.

      En fin, otra ocasión en la que se ha malgastado el dinero y en este caso utilizando la accesibilidad como pretexto, como si las personas que utilizan sillas de ruedas careciesen de inteligencia. Para terminar la decoración, nos colocaron los socorridos, repetidos  e incomodísimos bancos de bloques de granito, un poco de césped y ya está. Todos tan contentos: los vecinos porque ya tienen la zona limpia, los minusválidos con una rampa inservible y el resto de los zamoranos porque tenemos otro montaje que ni es arte ni sirve para nada.

      Todo esto lo están haciendo además, en una zona en la que van avanzando los derribos de edificaciones que van despejando la visión de la muralla por la avenida de La Feria y cada solar resultante va teniendo el “sello” del ocurrente de turno, en vez de unificar criterios para dotar a todo el lugar de la unidad de criterio y dignidad que merece, sin que cada cual ponga su modelo de placa, su modelo de banco o su monolito a capricho.

 

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Tres comodísimos y duros bancos para ...¿descansar?.

 

      ¿Solución para ésto? seré breve: que desaparezca algún día no muy lejano.

      No me tachen de negativo, estamos asistiendo estos días a la tercera (¿y última?) remodelación del Paseo de San Martín en muy corto espacio de tiempo, desde que lo destrozaran con la construcción del aparcamiento subterráneo.

 

 

                                             Septiembre 2010