Andamios enquistados

Escrito por zamoraenverde 13-11-2014 en Urbanismo. Comentarios (0)

El estallido de la burbuja inmobiliaria, y la mala gestión urbanística municipal, nos ha dejado de herencia entre otras muchas desgracias (edificios derribados, solares abandonados, construcciones sin terminar, cierre de empresas, etc.) unos molestos artilugios que se enseñorean brutalmente por las calles más céntricas de nuestra ciudad. Se trata de esos enormes andamios de hierro instalados para sujetar las fachadas de algunos edificios, lo único que nuestro pacato Plan General protege de ellos.

Después de llevar a cabo los derribos de edificios con toda celeridad, para asegurarse que nuevas normativas más respetuosas se lo puedan impedir, se instalaron unos enormes y costosos andamios que por la parálisis del sector, permanecen años y años sin que se haya iniciado la construcción. Y ahora además, la situación es aún peor por la gravísima crisis que atraviesa nuestro país, por lo que han acabado enquistados, provocando molestias, ocupación del espacio público, deterioro ambiental, suciedad e incluso peligro para los viandantes.

He traído cuatro casos que paso a comentar:

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Andamio que ha estado muchos años en Víctor Gallego.



El primer andamio se encuentra –encontraba- en la calle de Víctor Gallego, ya que afortunadamente, por fin ha sido retirado por iniciativa municipal en este mes de noviembre después de ¿cuántos años? Aunque se agradece la iniciativa, ahora nos ha dejado a la vista un edificio medio derruido, despojado de sus carpinterías y con un aspecto  tan deteriorado y abandonado, que parece más bien el triste superviviente de una situación bélica. Pero además, locales comerciales desocupados, aceras estropeadas y hasta un árbol “asesinado” por la brutal ocupación del andamio.

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Andamio en la calle de San Torcuato.


El segundo, se haya ubicado en medio de la peatonal calle de San Torcuato. Como en nuestra ciudad la cultura de la rehabilitación ha brillado por su ausencia, también fue demolido todo el edificio, manteniendo únicamente su fachada, que claro, tuvo que ser sujetada por un enorme andamio que lleva también muchos años. Los inconvenientes provocados por ese dinosaurio metálico son numerosos: deterioro de una zona comercial de primer orden, impedimento para acabar la última pavimentación que se hizo en esa calle, molestias para los paseantes, y deterioro también de un entorno del casco histórico, que han intentado paliar colocando fotografías una y otra vez para disimularlo sin conseguir nada, claro. 

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Andamio en la Rúa de los Notarios c/v a calle Infantas.


El tercero, que se encuentra en la Rúa, lleva tanto tiempo que parece estar esperando a que sea declarado de interés histórico, para así competir con los edificios románicos que hay en su entorno, la iglesia del Carmen de San Isidoro y hasta la mismísima la Catedral. Se levanta delante de una gran solar, lleno de maleza, para sujetar una fachada tan maltratada que dudo que ya merezca la pena su recuperación. 

Además del notable deterioro de un entorno de primer orden para Zamora, está ocupando la mitad del ancho de la calle Infantas.

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El cuarto, se ha tenido que instalar recientemente para proteger a los viandantes de las posibles caídas de cascotes de una antigua fachada de un edificio también abandonado, situado en la rúa de los Francos. Esperemos que antes de que llegue la próxima semana santa (auténtico y según parece, único motor de aceleración en la ciudad) se haya resuelto para evitar otros problemas, como sería impedimento del paso de numerosos desfiles procesionales.

Uno se pregunta ¿para qué necesitamos un Ayuntamiento que ha favorecido construir tantos nuevos edificios sin necesidad, en zonas tan alejadas que no eran ciudad, y se ha olvidado tan descaradamente de mantener la ciudad que hemos heredado de nuestros mayores?

Hay que exigir por lo tanto al Ayuntamiento, que como en el caso del andamio de Víctor Gallego, tome medidas para retirar cuanto antes los demás andamios, pero no solo eso, también debe recordar a sus propietarios que las licencias caducan y que así no pueden permanecer eternamente ni solares ni edificios, por lo que de no actuar ellos, deberá tomar la iniciativa y hacerlo subsidiariamente.

                                                                                          

                                                                                Noviembre 2014